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viernes, 3 de abril de 2015

♫ "Volver... con la frente marchiENALTO. Siempre en alto.

Después de muchos meses de ausencia, volví. Acá estoy *saluda con las dos manos*

Volví porque un día me encontré releyendo las publicaciones de hace más de un año y sonreí. Entonces me dije, "debería volver a escribir, a cacarear, a contar novedades, a buscar a los y las lectoras que dejé ancladas... ¿por qué no?".

Sigo siendo Vicky, disfrazada de un usuario que ahora no sé bien cómo sacar o configurar para sacarle la careta al blog.... pero bueno, supongo y espero que a pesar de eso me sigan leyendo. Tampoco creo que lo consideren demasiado importante, después de todo, el objetivo de estos relatos es compartir experiencias que tocan más allá de cómo nos llamemos o de dónde vengamos.

Han pasado muchas cosas en estos meses. Muchas. Me gustaría contárselas de a poco, porque eso es lo que cada ciclo merece; una atención detallada con cada letra, con cada lágrima y con cada sonrisa.

A las que se han suscripto a las publicaciones, las saludo y les digo ¡HOLA! Efusivamente, con ganas de volver a entrar en contacto y con ganas de que compartamos cómo estamos a la fecha con nuestro deseo más anhelado: SER MAMÁS.


Hasta la próxima muy próxima.
Vicky

lunes, 2 de diciembre de 2013

Hola, ¡bienvenid@s al cacareo!

He aquí, me presento.

Me dicen Vicky, por más de que Claudia Zetara firme todas las publicaciones. Claudia es un personaje ficticio. Por qué la creé, preguntarán... un poco por timidez, otro poco por vergüenza, y otro poco por falta de valor. No estoy preparada para ser infértil. ¿Quién lo está? Y mucho menos, para gritarlo a los cuatro vientos. Más allá de mi orgullo lastimado, reconozco que tampoco me divierte mucho esto de ser la femme-infértil-pública del planeta. No sé, tengo un costado tal vez un cacho más reservado. Que Claudia se lleve las flores. O las piñas.

Luego de años de búsqueda, después de releer y leer blogs y blogs de grandes blogueras sobre infertilidad, decidí abrir el mío. ¿Y por qué no? Después de todo, hace muchos meses que vengo escribiendo y escribiendo en la soledad de ese escritorio de mi casa -que no llega nunca a convertirse en la habitación del bebé-, en formato Word, para dentro, para mi sola.